Boda en San Agustín.

Aquí os presento la boda de Wulan y Javier, que se casaron en la iglesia de San Agustín en Valencia.

Ella es de indonesia, e incluyeron algunos detalles de su país, como una sombrilla y algunos tejidos.

Como viven en Japón, su boda en valencia tuvo invitados de todas las partes del mundo, porque además de sus amigos japoneses e indonesios se trajeron al resto de amigos de todo el mundo que han ido coleccionando hasta Valencia.

Las bodas en San Agustín siempre molan porque la iglesia es muy luminosa y se luce mucho mas.

Después de que les tiraran el arroz a la salida de la iglesia fuimos a dar un paseo por el centro de Valencia, Wulan tenía especial interés en recorrer las calles del barrio del carmen y hacerse unas cuantas fotos mezclada con los turistas, que no dejaron de mirar a una chica asiática vestida de novia paseándose por la ciudad.

En seguida llegamos al restaurante, la Alquería del Pi, un lugar que me encanta por los preciosos jardines que tiene, amplios pero a la vez con rinconcitos perfectos para un reportaje de boda natural e intimo, como el que podéis ver aquí abajo, que hicimos mientras los invitados se encargaban del aperitivo.

¿Nos cuentas algo de vuestra historia personal? ¿Quien dio el primer paso? ¿Hubo pedida tradicional?
Nos conocimos en Japón. Wulan es de Indonesia y fue a Japón con una beca para estudiar doctorado en la Universidad de Hokkaido. Yo (Javier) llegué a la vez con una beca de la Universidad Politécnica de Valencia para estudiar un año en la misma universidad. Estábamos en el mismo grupo de amigos, todos recién llegados a Japón, disfrutando y compartiendo momentos geniales y adaptándonos a esa cultura tan especial y tan diferente a la vez. Yo dí el primer paso y tuvimos que trabajar mucho en la relación, ya que pasamos una temporada separados uno del otro (yo en España y ella en Japón). La pedida fue tradicional, hablando con sus padres primero y preparando una sorpresa para ella e intentando que no sospechara nada.

Vuestra fiesta la organizasteis en Alquería del Pi, que tiene unos jardines preciosos y unos colores muy cálidos ¿Porqué elegisteis este restaurante para vuestra boda?
Nos gustaron los jardines, la decoración, la arquitectura del edificio. Queríamos algo cerca de Valencia para que a los invitados les fuera fácil desplazarse y que tuviera un toque tradicional. En Alquería del Pi se portaron genial con nosotros. Nos dieron muchas facilidades y entendieron que los plazos típicos para preparar una boda no los podíamos cumplir nosotros, ya que estamos viviendo en Japón y no estuvimos los dos en Valencia hasta una semana antes de la boda.

Vuestra boda religiosa, en la iglesia de San Agustín, fue a ratos bilingüe y hasta linguete. ¿Conseguisteis contentar a todos vuestros invitados y hacerlos partícipes de la ceremonia aunque se perdieran alguna parte?
Teníamos invitados viniendo de todos lados, desde Japón, Singapur, Indonesia, … había gente que nunca había estado en una Iglesia y queríamos que disfrutaran de esa experiencia y, en la medida de lo posible, siguieran la ceremonia. Mi hermana tradujo el discurso de bienvenida del párroco al inglés y hubo lecturas en inglés e indonesio.

¿La mayor preocupación para el día de la boda?
Nos preocupaba el tiempo. Queríamos tener tiempo para todo, para hablar con todos, para probar toda la comida, para disfrutar de cada momento.

¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te despertaste el día de tu boda?
Pensé en lo increíble que era haber llegado a ese día y haber podido reunir en Valencia a nuestras familia, amigos de medio mundo, mis jefes, … Que toda esa gente que ha formado parte de nuestras vidas, que nos han conocido desde pequeños y como pareja, que nos ha ayudado a que una relación tan complicada siguiera adelante, estuvieran allí con nosotros era una auténtica maravilla. Increíble.

¿Wulan, como te sentiste al ver a Javi al final del pasillo esperándote con esa sonrisa tan expresiva que tiene?
Estaba muy nerviosa, me tropezaba con el vestido, … pero cuando lo vi esperando en el altar me sentí mucho más relajada. Y estaba guapísimo (por supuesto).

Javi, ¿y tu cuando la viste vestida de blanco por primera vez en la iglesia?
Me sentí muy feliz. Estaba guapísima, el traje era muy bonito, la Iglesia, el órgano, hacía que todo luciera incluso mejor. Me vinieron muchos recuerdos a la mente de todos estos años que hemos pasado juntos.

¿Cual fue el momento mas emotivo el día? ¿Cuantas veces lloraste, Wulan?
Para mí (Javier) fue la entrada a la Iglesia y la llegada a Alquería.
Para mí (Wulan) fue el momento en el que mi padre le dio la mano a Javier y luego puso mi mano sobre la de Javier y caminos juntos hacia el altar. Quise llorar en muchos momentos, pero me contuve bastante (no sé cómo).

Visto con distancia ¿haríais algo diferente ahora?
Intentar que todo estuviera preparado antes, para poder disfrutar de los momentos y días previos a la boda mucho más.

¿Como fue la experiencia de ser fotografiados en momentos tan personales? ¿Teníais algún miedo al principio?
Al principio teníamos miedo, pero el poder hablar con el fotógrafo unos días antes de la boda, conocernos un poco y perder esa vergüenza de la primera vez que conoces a alguien ayudó bastante. Durante la boda la verdad es que fue todo bastante natural y no se nos hizo raro ni pesado.

¿Cual fue tu primera reacción al ver todas las fotos de boda de vuestro día?
Estuvieron listas más pronto de lo que esperábamos y queríamos darles un vistazo rápido. Estuvimos unas 4 horas. Llamamos a nuestros padres, les mandamos las que nos iban gustando por whatsapp para que las vieran ellos también, comentar detalles, recuerdos, … Son unas fotos geniales.

¿Alguna sugerencia para futuras parejas en general? ¿Y para dejarse fotografiar?
En general, que no se guíen por lo que debe ser una boda o los detalles típicos o tradicionales, sino por lo que quieran hacer ellos y lo que les haga sentirse más cómodos. Es su día.
Para las fotos, que se relajen, que no tengan vergüenza y que pidan tantas fotos como quieran en las poses que más les apetezca.

Aquí tenéis un plano del restaurante, para que veáis lo cerquita que está de la ciudad, es supercomodo para todos los invitados al no tener casi que desplazarse, y en realidad está en plena huerta:

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