Hacía tiempo que no fotografiaba una boda en Murcia, e Isa y Fran me dieron la oportunidad de volver a trabajar en mi tierra natal.
Cuando llegué a casa de Fran se notaba que iba a ser un día muy importante. El pobre Fran estaba hecho un auténtico manojo de nervios. Menos mal que en cuanto vio a su amor se le pasaron todas las flaquezas y ya si empezó a reirse.
Después de la ceremonia nos dimos un paseito por el entorno de la catedral, donde hasta bailaron una pieza improvisada por unos músicos callejeros.
¡Aquí están vuestras fotos, chicos! :
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