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Más que unas fotos bonitas y la huella que dejas


Hoy me ha salido una entrada más filosófica que fotográfica, bueno, y también de marketing para venderme un poco, qué os voy a contar…

   Hace un rato una pareja de novios que confiaron en mi para hacer su reportaje de boda me han enviado un email contándome una experiencia que tuvieron en otra a la que asistieron como invitados. Si me seguís en facebook o por el blog sabréis que insisto mucho en darle valor a los recuerdos, reales, de nuestras vidas, y una boda es un evento muy excepcional en la vida de una familia que merece ser recordado, y esa es mi filosofía de la fotografía de bodas. Si veis mis reportajes y solo veis fotos bonitas y nada más, es que no estoy haciendo bien mi trabajo.

   Otros fotógrafos tienen otra idea sobre como han de hacer su trabajo, igual de respetable, y otras parejas tienen otros gustos y solo quieren fotos bonitas y nada más, y todo esto viene precisamente por el email que viene a continuación. Por fortuna, todas mis parejas ven mucho más que fotos bonitas:

Hola Joaquín!

¿Cómo estás? Supongo que ya bajando un poco la velocidad de vértigo de la temporada de bodas.
Te acuerdas de nosotros? Soy Mª Angeles. Nos hiciste las fotos de boda a Jordi y a mi en junio de 2013, en el Huerto de Santa María…;)

Te escribo porque no me he podido resistir…

Hace un tiempo estuvimos en una boda y Jordi y yo acabamos espantados de ver cómo trabajaba el fotógrafo.
Para que te hagas una idea: el fotógrafo paraba cada momento especial, tal cual. Y digo tal cual porque si estabas bailando de daba unos golpecitos en la espalda, tantos como fueran necesarios para que te percataras de su presencia y fruncieras el cejo. Entonces te decia, mira a la cámara y sonríe.
A los novios, en varias ocasiones, les hizo repetir la “escena”. Por ejemplo la de la tarta, que en dos ocasiones el novio tuvo que cortar de nuevo para que la toma de la foto fuera “buena”…

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Y en general, cada vez que hacía una foto, miraba a conciencia cómo habia salido y si salia mal volvia a repetir (esto duraba varios segundos cada vez…vaya rollo!)

Así pues, conocimos al “anticorbalán”.

Al llegar a casa puedes imaginar lo que hice? Volver a mirar una y otra vez las 2000 y pico fotos que nos hiciste y que capturaron todos y cada uno de los momentos de aquel maravilloso día tal cual como sucedieron.
En unas fotos hay risas, en otras emoción, sorpresa, nervios… y todo se transmite en aquellas instantáneas que hiciste sin enterarnos. Sin posados, sin mirar a la cámara, sin “ahora cómo nos ponemos y decir todos patata…”

Un trabajo el tuyo silencioso, cuidado e incasable que es una gozada disfrutar cada vez que me siento ante el ordenador un poco aburrida y me pongo a revisar la carpeta “boda” jeje. No me canso de verlas!

Un abrazo y que sepas que te recordamos mucho.

Somos lo que dejamos en otros.

   Esto me ha dado en pensar, como profesional, en que aunque somos fotógrafos no solo vendemos fotos o recuerdos, sino experiencias para nuestros clientes, y les dejamos una huella, por pequeña que sea, en su vida. Claro, esa huella la tiene que dejar nuestro buen trabajo, y no nuestra torpeza al confundir lo que queremos nosotros -fotos bonitas sin esfuerzo- y lo que quiere tu cliente -disfrutar plenamente del día de su boda sin que le molesten-.

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   Siempre he pensado que nuestro paso por el mundo, desde que nacemos hasta que morimos, es tan insignificante si nos observamos en perspectiva con la historia ya no del planeta, de nuestro país o incluso nuestra propia familia, si retrocedes cuatro o cinco de tus generaciones, ¿quien los recuerda? Somos, como individuos, menos que una gota en todos los océanos. A lo más que podemos llegar a aspirar es a dejar alguna huella en nuestros coetáneos, nuestros hijos, nuestros padres, nuestros amigos, nuestros vecinos o ese desconocido al que le abriste la puerta cuando iba cargado con bolsas. Ser compasivos, generosos y empáticos son cualidades que hacen que la huella que dejemos en nuestras relaciones sea duradera y recordada para bien. Por el contrario también podemos dejar una huella negativa, pero esta es mejor olvidarla lo antes posible, ¡por nuestro propio bien!

   Cuando una relación se acaba, sea de amistad, laboral, amorosa es momento de comprobar la huella que nos han dejado – y olvidarla si no nos gusta – pero sobre todo meditar sobre qué huella hemos dejado en otras personas. Porque si no meditamos en lo que hacemos o somos, no creceremos como personas, y corremos el riesgo de seguir perjudicando en vez de ayudando a los que tenemos cerca. Es hora de pensar en cómo queremos ser recordados. Es hora de darnos cuenta de que no somos lo que decimos, sino lo que hacemos. Ni lo que hicimos, ni lo que haremos. Solo lo que hacemos. Si quieres verlo de otra manera, somos lo que dejamos en otros.

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   ¿Y tu qué huella has dejado?

fotos de boda huerto santa mariaMaría Angeles y Jordi el día de su boda, felices como perdices.

Si has tenido alguna experiencia similar, cuéntamela en los comentarios!


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Todas las fotografías publicadas en este sitio son propiedad del fotógrafo Joaquin Corbalan de Valencia, y están protegidas por leyes nacionales e internacionales.