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Es el indio, no la flecha


   Es el indio, no la flecha es una expresión que se usa mucho en entornos en los que la herramienta suele ser compleja y tiene una importancia fundamental. Con esta frase se quiere indicar que lo realmente importante es la habilidad de quien use la herramienta, más que esta en sí. Y estoy totalmente de acuerdo.

   Yo no se la de veces que escucho durante un reportaje de boda la frase “con esa cámara te saldrán bien todas las fotos, ¿no?” o la más sangrante, “Claro, con ese equipazo cualquiera hace buenas fotos”. Otra variante es “esa cámara hace buenas fotos” , así, ella sola con su cerebrito es la que decide cuando hacer la foto…

   Y ahora nos podemos ir al otro extremo. Aquellos profesionales que están haciendo bodas con un iphone, que los hay, como el canadiense Kim A. Thomas, eso sí, usando una lente profesional. El resultado, qué podéis ver en la página que os he puesto antes con su nombre, deja dudas, por no decir otra cosa. ¿Estará la pareja contenta con fotos oscuras, rostros desenfocados, fotos movidas o no poder hacer impresiones a más de un tamaño A4? Y menos mal que era de día, si llegar a ser de noche… Brian Adams -el cantante no, un fotógrafo, bueno, el cantante también es fotógrafo, qué lio- fue uno de los primeros, pero más para darse publicidad que otra cosas.

   En España también hay fotógrafos de boda que prefieren usar cámaras de aficionado para cubrir sus enlaces, incluso hay quien ha vendido sus reflex full frame para pasar a usar cámaras de sensor recortado. Que estoy de acuerdo en que si el fotógrafo es bueno, si hay ojo, si sabe medir la luz, componer con personalidad, si sabe capturar y estar en el momento oportuno, la cámara es lo de menos, si no que se lo digan a los grandes maestros clásicos de la fotografía con sus viejas Leicas.

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Cámaras de aficionado contra cámaras profesionales

   Hoy he tenido una experiencia reveladora, porque yo tenía muy claro que si uno es bueno, con una caja de zapatos agujereada -o una lata de coca cola, manual aquí para fabicarla– le valía. En el cumple de una de mis sobrinas me han dejado una Canon eos 400 para que le hiciera las fotos a la niña mientras soplaba la tarta, abría los regalos… vamos, un reportaje familiar. Estos son algunos de los problemas con los que me encontré:

1. Por suerte o desgracia, yo acostumbro a ver la foto antes de ponerme la cámara en la cara para disparar, vamos, soy bastante rápido en eso. Por tanto, necesito una cámara que enfoque rápido, muy rápido. La eos 400 es una cámara muy popular, de aficionado con algunos años ya en el mercado. Vale, pues no conseguí hacer ninguna foto en el momento en que yo quería disparar. Siempre que apretaba el botón, la cámara se negaba a coger el punto de foco, o tardaba una eternidad, de manera que cuando finalmente disparaba, ya había pasado el momento que me interesaba. En una boda, donde las cosas pasan muy deprisa y hay que estar muy atento, sería un desastre total;

2. Listo que soy yo, opté por la táctica de la probabilidad a ver si así conseguía algo decente. Voy a usar la ráfaga, me dije yo. ¡Ay de mi! Las tres primeras fotos seguidas si que las tiró, pero para la cuarta ya se tiró su minutito pensando. ¿Os imagináis el momento de la salida de los novios en una boda y el arroz arrojado por los invitados, por ejemplo? Pues eso, tres fotos.

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3. Me gusta no usar flash en situaciones en las que es mejor pasar desapercibido. Para eso hay que subir el iso. No se cual es el iso de una eos400, pero el grano a iso800 ya era horroroso. En iglesias oscuras yo suelo disparar a 3.200 o 6.400 iso. Y son fotos perfectamente usables;

4. Profundidad de campo. Me gusta tener nítida a la persona en primer plano, y muy desenfocado el fondo. Con una lente de aficionado que suelen montar estas cámaras, los pisapapeles que les dicen, es sencillamente imposible.

Bueno, desde que salió la EOS 400 ha llovido bastante e incluso algunas cámaras actuales de las más básicas son decentillas, y hay algunas avanzadas de gama media con opciones muy interesantes. Pero dicho esto, como profesionales que somos ¿Por qué no vamos a acudir a nuestro trabajo con la mejor herramienta que nos podamos permitir? ¿No se merecen nuestros clientes nuestro respeto poniendo el mejor equipo a su disposición?

Seguridad

JoaquinCorbalan.com Las cámaras profesionales usan doble ranura para las tarjetas de memoria, y la misma foto se graba en dos tarjetas diferentes, de manera que si se estropea una tarjeta, no se pierde nada porque está la otra.

   Recientemente le he tenido que cambiar el obturador a mi cámara más vieja, de las tres que uso, la que no suelo usar en las bodas pero si en prebodas. La vida útil de un obturador, es decir, la cantidad de fotos que puede hacer antes de romperse la cámara -es una pieza mecánica que hay que renovar- en una profesional es 3, 5 o 10 veces mayor que una de aficionado.

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   La resistencia a los golpes, el polvo y el agua… y los que os decía arriba son motivos más que suficientes para que un profesional use cámaras profesionales.

   Dicho esto, la mayoría de profesionales que conozco no se arriesgaría a ir a un evento con un equipo de aficionado.

¿Y tu que piensas al respecto? ¿Te atreverías a contratar a algún fotógrafo para tu boda que solo usara un Iphone?


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